Algo tan simple como desearle el bien a los demás puede aumentar nuestro propio bienestar

Mucha gente dice que ayudar a otros mediante actos de caridad o de voluntariado les hace sentirse mejor y más felices. Una investigación reciente va más allá aún y demuestra que simplemente el hecho de desearle el bien a alguien produce un efecto positivo en nuestro estado de ánimo.

 

 

Esta investigación, publicada en el Journal of Happiness Studies, investiga con detalle estrategias para reducir la ansiedad y aumentar el bienestar, encontrando que desear el bien a los demás el efecto genera efectos significativos en nuestro estado de ánimo.

Los autores del estudio compararon los efectos de tres estrategias llevadas a cabo por los participantes durante 12 minutos:

Bondad amorosa, que consistía simplemente en mirar a alguien y desear su felicidad.

Interconexión, en la que se trataba observar a personas y pensar en las aspiraciones, esperanzas y deseos que podrían compartir con ellas.

-Hacer comparaciones sociales, en las que los participantes pensaban si tenían una vida mejor que aquellas personas que observaban.

La investigación concluyó que la técnica de la bondad amorosa producía los niveles más elevados de empatía y felicidad y los menores niveles de ansiedad, al tiempo que aumentaba los sentimientos de protección y conexión social.

 

La estrategia de comparación social, no producía ningún tipo de mejora en el estado de ánimo e hizo que los participantes se sintieran menos protectores y empáticos.

Según los autores, los sentimientos de envidia, celos, ira y decepción son cada vez más comunes en repuesta a lo que vemos en las redes sociales, en donde la comparación ocupa un lugar importante.

Es por ello que, desear el bien a los demás, es una conducta que puede producir sentimientos opuestos, con efectos más beneficiosos en nuestro estado de ánimo y, por tanto, en nuestra vida.

 

Entre los ejercicios de Mindfulness, se encuentran las meditaciones de bondad amorosa, en los que deseamos nuestra felicidad y la de los demás. El trabajo  citado en este post, valida científicamente la creencia de que estos ejercicios aumentan los sentimientos de conexión social, la empatía, la compasión hacia uno mismo y los demás, así como el propio bienestar.

0 Comentarios

Añade un comentario