El sentido de la vida y la Terapia de Aceptación y Compromiso

Además de ser el título de una conocida película de los Monty Python, el sentido de la vida es una cuestión que solemos plantearnos tarde o temprano. Quizás en determinadas etapas de la vida sea más frecuente, pero lo cierto es que muchas veces, preguntamos por un sentido suele ser una consecuencia de estar perdido.

De hecho, hay momentos en nuestra vida en los que podemos sentirnos perdidos, bloqueadas, o bien vacíos, como sin rumbo.

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En otras ocasiones sin embargo, sí que tenemos claro a dónde dirigirnos, pero pensamos que no podemos, pues las emociones, los pensamientos o los recuerdos, nos parecen tan intensos como insalvables.

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT en adelante) es ideal para estos momentos, pues puede ayudarnos a reencontrar las direcciones que son importantes para cada uno de nosotros, – subrayo-, para cada uno, porque esta característica de ACT la diferencia de otros tipos de terapia.

En ACT, el terapeuta no trata de imponer sus valores o los de la sociedad a la persona que acude a consulta, sino que, en consulta, paciente y terapeuta exploran juntos para encontrar qué cosas (valores) son importantes para aquel y hacen que su vida tenga un significado.

Una vez que están definidos estos valores, se planifican y concretan los primeros pasos en esas direcciones. Estos trayectos no tienen un objetivo final, sino que son direcciones valiosas en sí mismas. Los objetivos son sólo hitos que marcan el camino y lo más importante no es conseguirlos, sino el sentido de las cosas que hacemos, para estar en las direcciones adecuadas.

Por eso cualquier paso es valioso.

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Te pongo un ejemplo: imagina que quieres ser periodista (esto es un objetivo), y la principal razón es que quieres comunicar información importante a la sociedad de forma honesta y clara (esto es un valor). Cualquier paso en la dirección del valor, como escribir en un blog, escribir un libro, organizar o impartir jornadas, cursos, talleres o conferencias, tendrá significado para ti, porque lo que tú valoras no es ser periodista (eso sólo es una de las alternativas), lo que valoras es comunicar.

Es posible que incluso antes de dar el primer paso, se presenten pensamientos negativos (“no puedo”, “para qué voy a hacer esto si voy a fracasar”, no tengo ganas”), recuerdos traumáticos, dolor, o bien emociones como el miedo, que funcionan como obstáculos que la persona puede considerar insalvables.

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El trabajo en ACT consiste en ayudar al paciente, mediante ejercicios y metáforas fundamentalmente, a actuar y dar los pasos en esas direcciones que valora.

Muchas veces las personas se ofuscan y dedican toda su energía en tratar de acabar con la ansiedad, con los pensamientos negativos, con los recuerdos, con el dolor o con la tristeza antes de retomar su vida y hacer las cosas que consideran importantes. Aparcan sus proyectos de vida hasta que vuelvan las ganas por hacer cosas, hasta que se sientan mejor, hasta que no tengan miedo o hasta que desaparezcan sus pensamientos desagradables, se diluyan sus recuerdos o acabe su dolor.

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Pero ¿cuánto tiempo tardarán en volver las ganas, en irse la tristeza o el miedo? ¿Y si esos pensamientos no se van nunca?

Más aún, ¿qué tal si fuera al revés? ¿Y si para tener una vida con sentido fuera mejor actuar y moverse hacia donde realmente queremos aún en compañía de emociones como la ansiedad, la tristeza, la apatía, o bien los recuerdos o los sempiternos pensamientos?

El terapeuta de ACT ayudará a la persona bloqueada por estos eventos internos a que vea los pensamientos como lo que son, meros pensamientos, a que no sea su historia personal ni sus emociones la que determinen su comportamiento y, en definitiva, a que experimente por sí misma que es capaz de hacer las cosas que quiere y tener una vida con sentido.

La Terapia de Aceptación y Compromiso es una terapia eficaz en acabar con los bloqueos, el vacío o la confusión y devolver el sentido de la vida a los pacientes que acuden a consulta por insatisfacción o problemas debidos al miedo, ansiedad, fobias, síntomas depresivos, adicciones y obsesiones.

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2 Comentarios

  • Jaqueline 03 Feb 2016 Replica

    Lo cierto es que tras escuchar estos consejos en la primera sesión decidí obligarme a hacer las cosas aun sin ganas: levantarme, ducharme, recoger la casa… Y lo más importante: leer, correr , andar, salir en bici y patinar.
    También es verdad que llevo solo 7 días, pero siguiendo ese camino, me siento mejor, más motivada. No tengo que sentirme bien para actuar; al revés: TENGO QUE ACTUAR PARA SENTIRME BIEN.
    Gracias

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