¿Es de locos hablar solo?

La respuesta a esta pregunta debe ser un no rotundo, pues prácticamente todos lo hacemos. Es cierto, decimos habitualmente que alguien está borracho, o bien que no anda muy cuerdo, cuando lo vemos hablando solo. Sin embargo, para ser más correctos, deberíamos decir que nuestra conclusión proviene de que hemos visto a esa persona hablando en alto.

Realmente todos nos pasamos la vida hablando con nosotros mismos, y digo nos pasamos la vida, porque lo hacemos continuamente. Basta que no tengamos nuestra atención puesta por completo en algún asunto para que empecemos a darle a la “lengua mental”. Nos decimos cosas, nos desmentimos, nos mentimos, nos preguntamos, nos respondemos, nos damos órdenes, nos insultamos en ocasiones…y casi siempre involuntariamente.

Hablar sola es muy común

Hablar sola es muy común

Estos diálogos entre la misma persona nos impiden vivir el presente. Evocan recuerdos, anticipan el futuro y mantienen nuestra atención en todo menos en el aquí y el ahora. No saboreamos la comida mientras le damos vueltas en la boca si al mismo tiempo también le damos vueltas a lo que hicimos ayer; no nos recreamos con el olor de un perfumen cuando estamos tratando de adivinar qué marca es, no percibimos la belleza de un amanecer si si miramos al cielo pensando en lo que haremos mañana…¿Qué más da lo que hagamos mañana si no vamos a estar allí? Bueno…nuestro cuerpo estará allí, pero nuestra mente estará en otro tiempo y en otro lugar.

daydreaming

Como comentaba antes, si tenemos nuestra atención completamente puesta en algo, entonces sí que no nos hablamos. Algo que sea capaz de absorbernos por completo nos deja mudos. Puede ser leer un libro, ver una película interesante, pintar un cuadro, admirar un paisaje, resolver un problema de álgebra…todo lo que no sea repetitivo porque si lo es….Saz!!! nuestro cerebro pone el piloto automático, y nuestra mente empieza a divagar. A mi esto me recuerda a los ordenadores cuando tras varios minutos salta el salvapantallas…imágenes sin sentido que salen de cualquier lado y con cualquier dirección…como nuestros pensamientos.

salvapantallasmac

Hasta aquí lo habitual; pero la cosa puede empeorar. Hay personas que otorgan significado a estos pensamientos, y entonces es cuando realmente empiezan los problemas. Estos pensamientos intrusivos pueden ser molestos o desagradables, y si les prestamos demasiada atención, se volverán recurrentes.

Es el caso de pensamientos que producen miedo, vergüenza, pudor, asco, etc. Hay personas que al tratar de evitarlos, les confieren el poder de ser recurrentes y volver constantemente, pudiendo llegar a convertirse en obsesivos.

Una obsesión debe preocuparnos cuando empieza a ser limitante

Una obsesión debe preocuparnos cuando empieza a ser limitante

El remedio a este mal es hacer lo contrario a lo que se hace habitualmente, que es tratar de evitarlos, de expulsarlos de nuestra mente. Por tanto, la solución pasa por simplemente observarlos, permitirles entrar sin juzgarlos, sin interpretarlos, y por tanto, sin otorgarles significado.

Esto es lo que se practica por ejemplo en el mindfulness, un tipo de meditación cuyo objetivo es estar en el presente, sin más. Nada que hacer, nada que conseguir, ningún sitio al que ir, como diría un maestro.

meditacion-yogaindia

La Terapia de Aceptación y Compromiso emplea una metáfora para describir los efectos del diálogo interior, la metáfora de la radio. Viene a decir más o menos que todos tenemos una radio encendida; una radio que está siempre emitiendo mensajes. No ocurre nada si tan sólo la escuchas, pero los problemas pueden empezar si condicionamos nuestra conducta por los mensajes de la radio. Hay quien se para a mitad de su vida a escucharla sin hacer nada más, o incluso quien se dedica a discutir acaloradamente con ella…Qué cosas, ¿no?

Para ver una imagen de cine de alguien discutiendo con su radio, nada mejor que este trailer de la película The Pledge, del inigualable Jack Nicholson.

The Pledge – Jack Nicholson – Crazy thoughts

Bueno, si te ha gustado el post, puedes expresarte dándole a “Me gusta”, así sabré que no he estado hablando (o escribiendo) yo solo 🙂

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