¿Ha cambiado el tiempo la forma en que ves a tu pareja?

¿Cuánto tiempo llevas de relación de pareja?

Suele ocurrir que, cuando llevamos un tiempo de relación y estamos cerca de nuestra pareja, no la vemos realmente, sino que, por decirlo de alguna forma, sólo vemos un retrato de ella: no la miramos, no nos fijamos en ella como al principio de la relación tal como ocurre con las personas, situaciones o cosas que no son nuevas.

 

¿Vemos realmente a nuestra pareja cuando la tenemos delante?

 

¿Cuántas veces te ha pasado que una persona cambia de aspecto y “no nos damos cuenta”?

La excusa suele ser que somos poco observadores y, en cierto modo, es cierto, aunque quizás sería más correcto decir que estamos poco observadores, porque seguro que cuando lo que tenemos delante es nuevo (como ocurría al principio de la relación) sí que somos conscientes de cualquier cambio.

¿Miramos ahora a nuestra pareja tal como lo hacíamos la principio de la relación?

 

Esto constituye una muestra más de cómo vivimos gran parte de nuestra vida con el piloto automático, sin estar plenamente en el presente.

Quizás la mejor solución no esté en tratar de cambiar ese retrato de tu pareja, producto de los esquemas mentales que nuestra mente construye a partir de las experiencias, y sobre todo, a partir de los pensamientos sobre esas experiencias.

Tal vez lo más funcional sería no conformarnos con el retrato, sino volver a atender a nuestra pareja, tal como hacíamos al principio de la relación.

 

Fijarnos en nuestra pareja puede ser algo voluntario.

Mirar con atención plena, observando sus gestos, su forma de hablar (y no sólo el contenido de lo que dice), escuchar el tono y cadencia de su voz, sus expresiones, sus reacciones, sus respuestas…sentir el contacto cuando la tocamos o acariciamos, etc.

En definitiva, aplicar de nuevo los cinco sentidos en nuestra relación. Podemos hacerlo voluntariamente sin ningún otro motivo que el querer mejorar nuestra relación de pareja.

 

Aplicar los cinco sentidos a nuestra relación para percibir plenamente a nuestra pareja.

 

Entre las acciones que pueden tomarse para volver a percibir plenamente a nuestra pareja está la recogida en un reciente estudio de la Universidad de Northumbria en el Reino Unido,  que demuestra que el hecho de que ambos miembros de la pareja participen en un curso para aprender a hacer masajes puede contribuir a su bienestar físico y emocional.

Según los autores, el beneficio no viene sólo derivado del placer físico de recibir un masaje sino también de darlo, ya que el hecho de dar el masaje y mostrar afecto, es un componente importante del efecto que esta actividad puede tener en el bienestar de la pareja.

El masaje mutuo podría de hecho convertirse en un nuevo hábito, con implicaciones en la salud física y emocional de los miembros de la pareja; de hecho es una buena forma de prestar atención a la pareja.

 

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