¿Te imaginas que nos prohibieran escuchar la radio mientras conducimos?

La conducción es una actividad muy extendida que se convierte en automática incluso con poca experiencia al volante. Conducir es además algo tan frecuente, que no somos conscientes de los peligros que entraña conducir un automóvil a las velocidades habituales, hasta que ocurre algún accidente.

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Son los accidentes los que nos recuerdan lo vulnerables que somos en el interior de un vehículo en movimiento.

Cuando nos percatamos, la duración de esa conciencia es mínima. Muchas veces ocurre cuando vemos un accidente, momento durante el cual los conductores no sólo reducen su velocidad para mirar; durante un breve período de tiempo, la marcha continúa a menor velocidad de lo habitual, para luego volver a su ritmo “normal”.

Ese es el tiempo que dura nuestra conciencia de los riesgos que conlleva manejar una tonelada de metal, plástico y caucho que se mueve a velocidades de más de 40 km/h.

Quizás el título de este post tenga algo de lógica, ya que según un reciente estudio presentado en la conferencia anual de la Sociedad Británica de Psicología, escuchar un programa de radio mientras conducimos podría hacer que no fuésemos capaces de detectar la presencia de un gorila en el arcén.

Esta investigación nos recuerda lo importante que es mantener nuestra atención en la carretera mientras conducimos. El estudio fue diseñado para trabajar con la denominada teoría de carga perceptual de la atención, según la cual, tenemos sólo una cantidad de atención finita a nuestra disposición. Una vez que alcanzamos ese máximo, ya no podemos procesar más información.

La información auditiva interfiere con nuestra percepción visual

Los estudios actuales tratan de establecer si la información que llega a un sentido (oir) podría afectar los niveles de conciencia de una modalidad diferente (ver).

Nada como conducir con los ojos bien abiertos...y los oídos bien cerrados.

Nada como conducir con los ojos bien abiertos…y los oídos bien cerrados.

Mediante el uso de un simulador de conducción de tamaño real, los investigadores midieron si escuchar un programa de radio sobre el tráfico podría afectar la capacidad del conductor para captar y procesar información visual.

En el experimento participaron 36 conductores, a la mitad de los cuales se les pidió que notaran cuando el locutor del programa pasaba de ser un hombre a una mujer (tarea con carga atencional baja), mientras que la otra mitad decía enterarse del estado del tráfico en una determinada carretera (tarea con carga atencional alta).

¿Te darías cuenta de que hay un elefante paseando por el arcén?

Mientras los participantes conducían el vehículo, los investigadores midieron un número de aspectos de su nivel conducción al mismo tiempo que introducían alguna sorpresa visual que otra: de vez en cuando, el simulador insertaba un elefante o un gorila en el arcén.

El sentido común nos diría que aunque estuviéramos escuchando atentamente la radio, notaríamos que hay un mamífero de grandes dimensiones en un lado de la carretera…sin embargo, los resultados indicaban algo diferente.

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De los participantes con la tarea de carga atencional baja, un 71 % registró la presencia del animal. En el grupo de carga atencional elevada, sólo un 23% se percató de la presencia de un elefante.

Además, también se vio que los participantes de alta carga atencional lo hacían peor a la hora de obedecer las señales, recordar qué coches les habían adelantado, y en su desempeño en otros factores de conducción como la posición en el carril, la velocidad y el tiempo de reacción a los peligros.

Según Gillian Murphy, director del estudio, cualquier cosa que distrae nuestra atención de la conducción puede ser problemática, incluso si es auditiva como escuchar la radio o tener una conversación telefónica con el manos libres.

 

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Pues si escuchar la radio distrae imagínate esto…

 

Lo más curioso de este trabajo es el descubrimiento de la influencia entre diferentes modalidades sensitivas: la información auditiva limita la capacidad de información visual.

 

Por tanto, para evitar accidentes no basta sólo con tener los ojos en la carretera…los oídos también: mindful driving.

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La mente es una radio que emite continuamente y no puede apagarse. El mindfulness nos permite poner nuestro foco de atención en el aquí y el ahora.

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