Un sencillo ejercicio de Mindfulness

El  Mindfulness se utiliza como herramienta en la Terapia de Aceptación y Compromiso entre otras cosas para ser consciente de nuestros pensamientos, tomar distancia de ellos y en definitiva, poder verlos como lo que son: meros pensamientos.

Mucha gente otorga credibilidad a pensamientos que le limitan y dificultan el camino hacia aquello que valoran.

Pensamientos como “no valgo”, “no puedo con esto”, “no tengo ganas”, “para qué intentarlo si voy a fracasar”, pueden aparecer en la mente de una persona en el momento en que ésta se plantea emprender alguna acción importante para ella, y es posible que lleguen a boicotear esa acción si esa persona les concede credibilidad y se deja llevar por ellos.

Con el siguiente ejercicio de Mindfulness podrás experimentar tu capacidad para mantener los pensamientos sin enredarte con ellos al mismo tiempo que tomas distancia, con la perspectiva suficiente para ver que son sólo productos de tu mente.

 

Cierra los ojos, respira pausadamente e imagina que te encuentras a la orilla de un río (o bien un arroyo, o por qué no, un barranco por el que corre agua).

rio 3

Observa como fluye el agua, el entorno en el que te encuentras, descubriendo detalles y matices a tu alrededor: el cielo, la vegetación que te rodea, etc.

Escucha el sonido del agua así como otros que puedan estar presentes en este entorno natural, mientras sientes como descansa y se relaja tu cuerpo con el sonido del agua y quizás con la percepción de una suave brisa.

Una vez que aparezca algún pensamiento lo depositas sobre la corriente del río y observas como se aleja guiado por la corriente que fluye río abajo.

Haces igual con el siguiente pensamiento que surja y lo mismo con el siguiente a tu propio ritmo.

Si aparece algún pensamiento sobre la utilidad o el sinificado de este ejercicio (p.ej. “para qué estoy haciendo esto”) puedes ponerlo también sobre el río y contemplarlo mientras se aleja.

Si en algún momento descubres que te has ido del río y te encuentras enredado en una cadena de pensamientos, coge el último de éstos y ponlo también sobre la corriente del río y continúa, continúa hasta que quieras.

 

 

Bueno, ¿Qué tal ha ido?

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